YO SOY JUAN MANUEL

Escrito por: Geovany Vásquez Sagrero
Hemos de recordar el caso en Querétaro de Jacinta Francisco Marcial una mujer indígena, otomí, de 42 años, que fue sentenciada a 21 años de cárcel, la acusación fantasiosa fue por el secuestro de seis agentes armados de la AFI, acusada junto con otras dos mujeres, Alberta Alcántara Juan y Teresa Gonzáles Cornelio, el Juez la encontró culpable porque a su juicio, una fotografía de un periódico de esa localidad, donde aparece Jacinta la inculpada viendo como los AFIS, destrozaban los puestos de quienes expendían sus productos en Santiago Mexquititlán, Querétaro, tres años atrás, fotografía que presentó la PGR, fue prueba plena con la que se acreditaba la comisión del delito de secuestro, sin mediar la individualización de la sentencia, el Juez autómata llamado Rodolfo Peraza Longi, que se apartaba de los principios para la valoración de la prueba, lo que en cualquier proceso viene a ser un simple indicio, que si no es perfeccionado con otra probanza, no debe tener mayor valor probatorio en la convicción de un juzgador.
El caso Juan Manuel, un simpatizante de la APPO, acusado de asesinar al Periodista de Indymedia Brad Will, la acusación increíble basada en un señalamiento indirecto, de un periodista de Televisa Carol Iván Illescas, que hoy trabaja en la Unidad de Imagen del Gobierno de Ulises Ruiz, que nunca pudo sostener un señalamiento directo sobre Juan Manuel y del Alfredo Feria, sobrino del ex presidente Municipal de Santa Lucía del Camino, el priísta Manuel Martínez Feria, dichas declaraciones viciadas y a las que el Juez LUIS SALVADOR CORDERO COLMENARES les daba todo el valor probatorio, motivaron la obtención de al menos tres amparos a favor de Juan Manuel y la consecuente protección de la Justicia Federal, sin embargo, el Juez de la causa reclasificaba el delito o en su defecto dictaba un nuevo auto de formal prisión, para mantenerlo privado de su libertad. La prueba a la que el Juez le daba el valor probatorio pleno, era una sola testimonial del hoy trabajador de Ulises Ruiz, sin considerar la recomendación 50/2008 de la CNDH en donde se indica que con base en los peritajes realizados por expertos de la organización internacional "Médicos por los Derechos Humanos", también consultores de la Organización de las Nacionales Unidas (ONU), se determinó que las balas que mataron a Brad Will se realizaron a unos 50 metros de distancia, descartando las primeras versiones brindadas por la PGJE y la PGR y que eran las que tomaban como base para acusar a Juan Manuel.
Desde el mes de octubre del 2008, hasta el 18 de febrero del 2010, Juan Manuel Martínez Moreno, ha purgó una condena en donde ha imperó el sesgo político, con delitos inventados, con audiencias retrasadas, con recursos dilatorios que impidieron una justicia pronta y expedita; con una campaña de linchamiento mediático contra Él y su familia, víctimas de la intransigencia recalcitrante de los Gobiernos priístas.
El caso de Juan Manuel Martínez Moreno, es un símil del caso Jacinta y ambos son un retrato de la forma en que se imparte justicia en México, es una forma de cómo el Estado Mexicano castiga con rabiosos argumentos jurídicos, a quienes están en la clase popular, la justicia discriminativa se hace presente y cobra vigencia el adagio que circula en el argot de la abogacía: “El Derecho Penal es para los pobres”.
La retención obcecada de Juan Manuel por parte del Tribunal de Justicia de Oaxaca, con la acusación directa primero de la Procuraduría Local y luego de la PGR, es una prueba y esa sí contundente, de la forma en cómo los órganos de procuración de justicia en todos sus niveles, vienen a ser simples brazos ejecutores de decisiones políticas sin razones jurídicas, en donde el principio de in dubio pro reo (en caso de duda absuélvase) se aplica presumiendo culpabilidades antes que inocencias, en donde el Juez de la causa LUIS SALVADOR CORDERO COLMENARES, pasará a la historia como un Juez de consigna, como mercenario de la justicia y sobre todo dejará el rastro de su apellido a sus generaciones; con qué calidad moral y ética podrá dictar un nuevo acuerdo apegado a Derecho, con qué imparcialidad podrá dictar una sentencia condenatoria contra alguien que haya violentado el Código Penal si Él mismo se ha convertido en un declarado delincuente y entorpecedor de la justicia pronta y expedita, qué cara habrá de darles a los abogados defensores o coadyuvantes del Ministerio Público que tengan que tratar diligencias con Él, sólo podrá ser, con la cara del cinismo y la desvergüenza, sin conservara un poco de dignidad (que por lo visto ignora el término), debería renunciar a tan noble ejercicio, pues el juzgar a los demás implica a cada instante el deber de ajustar cuentas con la propia conciencia, como decía Piero Calamandrei en su obra “Elogio de los Jueces”: “Pero, si la magistratura se redujese a ser, en vez de una orden de creyentes, una categoría de empleados sin fe, no sería ni mejor ni peor que las demás ramas de la burocracia. Pero entonces, el decir la verdad sobre esos burócratas que ya no creyeran en su misión, no podría considerarse como vilipendio a la justicia, del mismo modo que no vilipendia a la religión quien denuncia las malas acciones de los sacerdotes que sin vocación vistieron sus hábitos".
Con indignación vemos como quién estaba a cargo de la Procuraduría de Justicia del Estado de Oaxaca y quien sostuvo la acusación en contra de Juan Manuel y algunos otros activistas sociales, el Doctor en Derecho Evencio Nicolás Martínez Ramírez, el mismo que hace un año aproximadamente declaró ante la iniciativa privada y los medios, que quería ser todo, menos Procurador y ahí continúo por un año más, hasta que hoy le otorgan el cargo de Secretario General de Gobierno, premio a su sometimiento y obediencia; y digo que observamos esto con indignación, porque, se confirma que los representantes de los órganos de impartición y procuración de justicia en Oaxaca, son sólo piezas del ajedrez político que se mueven al son que les indique su mecenas, sin importar la consecución de los fines del Derecho que son, la convivencia armónica, la paz social y por ende la resolución de los casos controvertidos con la debida imparcialidad. Son tan burdas éstas maniobras que el actual Presidente del Tribunal Superior de Justicia Héctor Anuar Mafud, el primer día que Ulises Ruiz lo hace Magistrado lo convierten en Presidente del Tribunal Superior de Justicia, con el silencio cobarde y cómplice y el respectivo voto de todos los Magistrados de larga carrera y que hasta el más imberbe en ese momento sabía más que el que les estaban imponiendo, el mérito de Mafud fue declinar de la candidatura a la Gubernatura a favor de Ulises Ruiz, cuando fue el candidato del PRI, que lo llevó (para desgracia de los oaxaqueños) a ocupar el cargo de Gobernador y con ello al sexenio más gris que ha existido en la historia de Oaxaca.
El caso de Juan Manuel abre en muchas mentes viejas heridas, levanta añejas cicatrices, nos hace recordar que la Justicia en Oaxaca no existe para quienes se oponen a un régimen autoritario y represor; pero al mismo tiempo viene a exhibir a nivel internacional a Ulises Ruiz, quien teniendo la oportunidad de Gobernar a un Estado con tanta historia, riqueza y cultura, se puso amasar fortunas inexplicables sobre la pobreza de Oaxaca, hizo caso omiso a las exigencia de un pueblo sediento de justicia y con necesidades históricas insatisfechas, en suma el caso de Juan Manuel pone nuevamente en evidencia al que siendo Gobernador de Oaxaca se convirtió en sátrapa.
El coraje y la irritación que han de acompañar a Juan Manuel y su familia, nos convierte en uno de ellos, por que juntos hemos sido testigos de una lucha cruenta y desigual que han sufrido y nos hace parafrasear a Jesús Urueta cuando manifestó, el cáliz de la paciencia popular rebosa y algún día el pueblo iracundo irá a sus viejas instituciones a acuchillar a sus pontífices traidores, el pueblo oaxaqueño ya no es el del siglo XIX, hoy exige sus muertas libertades, se da un breve espacio para la tristeza cuando recuerda a sus caídos en la tribuna de la revolución, es decir, en las calles de Oaxaca, pero con más vigor reclama justicia para ellos, levanta la voz por quien no la tiene o no se atreve hacerlo, hoy más que nunca un movimiento popular ansioso, espera que termine un sexenio con la esperanza de que la espada de la Justicia aseste un golpe fatal a quien tanto daño ha hecho a Oaxaca; por todo esto y por quienes se duelen ante la injusticia, puedo afirmar: YO SOY JUAN MANUEL.
Actualizado (Lunes, 22 de Febrero de 2010 15:14)





